domingo, 3 de mayo de 2026

Vietnam: Analizan adquisición de aviones de combate Rafale y Su-57

Vietnam considera la adquisición de aviones de combate Rafale y Su-57



Avión de combate Sukhoi Su-57 de fabricación rusa (foto: AFP)

A medida que China amplía sus operaciones con los aviones J-20 y J-16 en aguas en disputa, la decisión de Vietnam entre el Rafale francés y el Su-57 ruso podría redefinir la disuasión regional, la superioridad aérea y la alineación estratégica del Indo-Pacífico.

El programa de renovación acelerada de aviones de combate de Vietnam ha evolucionado de una decisión de adquisición a una señal geopolítica estratégica que podría reconfigurar la dinámica de la disuasión militar en el Mar de China Meridional y la arquitectura de seguridad más amplia del Indo-Pacífico.

A medida que China amplía el alcance operativo de plataformas avanzadas como el caza polivalente J-16 y el avión furtivo de quinta generación J-20, Hanói se enfrenta a un plazo cada vez más ajustado para mantener una capacidad de disuasión aérea creíble y conservar el control soberano del espacio aéreo sobre las rutas marítimas cada vez más disputadas.

La retirada de los envejecidos aviones de combate soviéticos y rusos de Vietnam, en particular el caza Su-22 y la plataforma de superioridad aérea Su-27, ha transformado la modernización de la fuerza aérea, pasando de ser una aspiración a largo plazo a una necesidad urgente de seguridad nacional con consecuencias estratégicas regionales.

Avión de combate Rafale (foto: Parapolitika)

Los informes que sugieren que los pilotos vietnamitas han tenido una oportunidad excepcional para realizar vuelos de prueba con el avión Dassault Rafale indican claramente que las conversaciones con Francia han entrado en una fase técnica y operativa seria, y no solo en el nivel de un acercamiento diplomático exploratorio.

Al mismo tiempo, el continuo interés en el caza ruso Su-57 de quinta generación sugiere que Hanói no busca un simple cambio de proveedor, sino una estrategia de despliegue de fuerzas estratificada que equilibre la capacidad de combate, la autonomía estratégica, la continuidad logística y la protección geopolítica.

Con un presupuesto de defensa estimado entre 6.000 y 10.000 millones de dólares estadounidenses anuales —equivalente a entre 22.800 y 38.000 millones de ringgits malayos—, la próxima adquisición de aviones de combate por parte de Vietnam no solo tendrá un impacto en la estructura de sus fuerzas armadas, sino también en su diplomacia de defensa y en las señales de alianzas a largo plazo.

Ya sea que Hanoi elija el Rafale francés, el Su-57 ruso o una arquitectura de flota híbrida que combine ambos, la decisión determinará cómo se posiciona militarmente Vietnam entre la interoperabilidad occidental y su arraigada dependencia de la defensa rusa durante las próximas dos décadas.

 DSA 

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