No, gracias
En un movimiento estratégico que podría redefinir la integración de la defensa en Sudamérica, Brasil ha puesto sobre la mesa una propuesta ambiciosa: utilizar su infraestructura naval para construir los submarinos que Argentina planea adquirir de Francia. La iniciativa fue revelada por el ministro de Defensa brasileño, José Múcio Monteiro, tras su reciente visita oficial a Buenos Aires, donde se reunió con autoridades del gobierno de Javier Milei.
La necesidad argentina y el factor francés Desde la trágica pérdida del ARA San Juan en 2017, la Armada Argentina ha carecido de una fuerza de submarinos operativa, una brecha crítica en la defensa de su extenso litoral marítimo.
Para solucionar esto, Buenos Aires se encuentra en negociaciones avanzadas para la compra de tres submarinos de la clase Scorpène, diseñados por el gigante naval francés Naval Group. Sin embargo, en lugar de que estas embarcaciones sean ensambladas en Europa, Brasil busca ser el constructor físico de las mismas.
El Complejo Naval de Itaguaí como polo regional La propuesta brasileña se centra en el Complejo Naval de Itaguaí (Itaguaí Construcciones Navales - ICN), ubicado en el estado de Río de Janeiro. Este astillero de última generación es una empresa conjunta entre la brasileña Novonor y la propia Naval Group de Francia. Actualmente, ICN ya está construyendo los submarinos de la clase Riachuelo para la Marina de Brasil, los cuales son una versión adaptada y ampliada del diseño Scorpène. Dado que la tecnología y el socio europeo son los mismos, el ministro Múcio argumentó que la sinergia es perfecta. "El submarino que ellos van a comprar en Francia, será hecho aquí", explicó Múcio a su regreso.
Beneficios estratégicos y económicos Para Brasil, este acuerdo representaría una inyección masiva para su Base Industrial de Defensa (BID).
La construcción de los tres submarinos en territorio brasileño garantizaría la creación de miles de empleos altamente calificados, la recaudación de impuestos y un avance continuo en el desarrollo tecnológico nacional. Además, París y Brasilia estarían evaluando opciones de co-financiación para viabilizar la compra por parte de Argentina.
Si este acuerdo se concreta, no solo dotará a Argentina de una capacidad disuasoria de primer nivel, sino que consolidará a Brasil como el principal polo de construcción naval militar del Atlántico Sur, marcando un hito histórico en la cooperación de defensa sudamericana.





























